Susana Trimarco le escribió una carta a Marta Ramallo
La misiva se conoció a través del Facebook de publicación La Garganta Poderosa. La mamá de Marita Verón le pidió a Marta que no "baje los brazos". "Cueste lo que cueste las vamos a encontrar", se esperanzó.

Este sábado 26 de mayo se cumplieron diez meses de la desaparición de Johana Ramallo, la joven platense vista por última vez en julio de 2017 y que -se sospecha- fue secuestrada por una red de trata que la mantiene cautiva con fines de explotación sexual
En esta oportunidad, mientras la familia de Johana realizaba una nueva "mateada y radio abierta" en las puertas de la Gobernación Provincial, se dio a conocer que Susana Trimarco, madre de la desaparecida Marita Verón y referente de la lucha contra las redes de trata y proxenetismo en todo el país, publicó un mensaje de aliento dirigido a Marta Ramallo. La misiva se hizo pública a través del Facebook de La Garganta Poderosa.

A diez meses de la desaparición de Johana Ramallo, este sábado 26 sus familiares y amigos realizaron una radio abierta y una mateada frente a la Gobernación provincial para realizar un nuevo reclamo. "No nos callamos y seguimos en la lucha, por ella y por todas las desaparecidas", afirmaron en las redes sociales.

En esta oportunidad, además, se sumó una nueva voz en la lucha por la aparición de Johana. Ese mismo sábado, Susana Trimarco, madre de la desaparecida Marita Verón, le escribió una carta a Marta, la madre de Johana. En la misiva títulada "por pobres y por mujeres" y publicada en el Facebook de La Garganta Poderosa, Trimarco alude a la similitud entre ambos casos y la incita a "no claudicar" frente a "un Estado que nos quiere sumisas y nos mantiene marginadas".

"Por favor, Marta, ¡no te canses de luchar! Cueste lo que cueste, las vamos a encontrar", expresó en otro pasaje de la carta.

A continuación, el texto completo:

Para vos, Marta, viaja entre líneas el más profundo de mis abrazos y mis más poderosas fuerzas, ésas que nacen del amor a mi hija y me ayudan cada día a no bajar los brazos. Si algo he aprendido desde aquel abril de 2002, cuando desaparecieron a Marita, es que no podemos claudicar ante un Estado que nos quiere sumisas y nos mantiene marginadas, con la complicidad de su aparato judicial. Aletargado, elitista, rancio, no maneja nuestros mismos tiempos y nos discrimina, nos discrimina doblemente.

Por pobres y por mujeres.

A esa mal llamada "Justicia" debemos exigirle que trabaje, que las busque sin cesar y sin esperar que nosotras impulsemos las causas, para que recién entonces hagan lo que tienen que hacer. ¡Es terrible! Los mismos jueces que previo a la desaparición de Marita negaban la trata de persona, hoy saben con certeza cómo se manejan estas redes. Y entonces sí, claro que los gobiernos poseen todas las herramientas para encontrar a Johana, pero no se mueven si sus madres no los movemos. Y cuando por fin lo hacen, se las ingenian para ostentar esta lentitud asombrosa, que nos insulta. Pues la "Justicia" no es un edificio, ni un organigrama de burocracia, ni un ideal: Justicia es que aparezcan.

¿Es tan difícil de comprender?

Yo como vos, querida Marta, sigo esperando respuestas por mi hija y hoy necesitamos transformar juntas los distintos ámbitos acaparados por las élites para que nunca las recuperemos, incluídos aquellos medios de comunicación tanto más comprometidamente abocados a las disputas y los partidismos políticos, que a resguardar el derecho a la vida. Sólo así lograremos que los tribunales, los diarios y las instituciones, que continuamente nos dan la espalda, nos ayuden a potenciar nuestro grito, para que todos esos delincuentes sepan que nada nos detiene y para que las desapariciones forzadas irrumpan entre las mentiras, abriéndose paso por fin en su agenda nacional y el debate público.

Por favor, Marta, ¡no te canses de luchar!

Cueste lo que cueste, las vamos a encontrar.