Cómo se prepara la Argentina para enfrentar la ola de contagios

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El gobierno ya descentralizó los testeos en 10 laboratorios y llegará, en una primera etapa, a 35. También ordenó la compra de respiradores y de más de medio millón de reactivos para detectar el COVID-19. 

El coronavirus, repiten en el Gobierno, es un enemigo invisible. ¿Cómo combatirlo? ¿Cómo saber si se está siendo efectivo en la lucha contra el COVID-19? No hay certezas inmediatas. Pero sí proyecciones y modelos a seguir, como los de Corea del Sur y Alemania. Con ese marco, y ante la ola de contagios que se espera en la Argentina, el Ejecutivo busca adelantarse al pico de la pandemia, que se estima para fines de mayo. Por un lado, acelera la adquisición de insumos esenciales para poder detectar casos positivos. En esa línea, se obtendrán 500 mil reactivos para hacer los testeos y se aumentará la cantidad de los laboratorios que realizarán los estudios. La semana pasada esa tarea solo estaba a cargo del ANLIS Malbrán. Hoy ya son diez instituciones. Se calcula que la semana próxima serán 35. También se suman camas y respiradores artificiales para evitar cualquier desborde en la respuesta sanitaria, como sucedió en algunos países europeos. En Buenos Aires por ejemplo, se están multiplicando la cantidad de centros de aislamiento y las unidades de terapia intensiva (UTI). La anticipación se volvió un arma esencial en esta batalla sanitaria.

La estrategia para hacer frente al coronavirus, siguiendo el modelo coreano y el alemán –por ahora, de los más exitosos-, se nutre de dos elementos que serán clave: la realización de estudios de presencia viral en pacientes sospechosos de manera masiva y el férreo aislamiento social, sobre el cual el presidente Alberto Fernández machaca día tras día. 

En lo que hace al primer punto, ya comenzó la descentralización de la realización de testeos. En la actualidad son 10 los laboratorios que están haciendo los estudios en el país. Además de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Carlos Malbran (ANLIS Malbrán) ahora practican esas tareas los laboratorios del Hospital Garrahan; del Hospital El Cruce, en Florencio Varela; del hospital de infecciosas Francisco Javier Muñiz; del Hospital Posadas; así como laboratorios de Mar del Plata, Chaco, Córdoba, Santa Cruz y San Luis. En los próximos días se sumará Tierra del Fuego. 

El Gobierno calcula que la semana próxima ya serán 35 las entidades que realizarán los testeos. Si con este primer anillo de instituciones (que integran la Red Nacional de Laboratorios de Influenza y otros Virus) no se puede para cubrir la demanda, entrarán en acción un segundo y hasta un tercer anillo que sirvan de red de contención. Para eso existen tratativas con el Conicet y distintas universidades. 

La descentralización, precisaron fuentes sanitarias, no implica que el ANLIS Malbrán esté desbordado. Hasta el momento, se analizan en el día las muestras que llegan. El máximo diario fue de 315, pero porque esa fue la demanda. No porque haya habido un techo en la institución. A modo de ejemplo, desde la entidad explicaron que en 2009, durante la pandemia de la gripe A, se llegaron a procesar 1000 muestras diarias. Entonces, contaban con menos tecnología que hoy.

Con la multiplicación de laboratorios que hacen los testeos, el Estado busca estar en los lugares donde avanza la pandemia. Concretamente, acelerar la logística. No es azaroso que ya se esté actuando en Chaco y Córdoba, por ejemplo. Luego de la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, ambas provincias figuran entre las que más infectados tienen.

Como otra cara de una misma moneda, el Gobierno adelantó que comprará 500 mil reactivos para la realización de los estudios de detección del COVID-19. Ya había encargado más de 150 mil a proveedores de Alemania y Estados Unidos. Esto no implica que se espere esa cantidad de infectados. Durante el proceso de análisis con un paciente puede utilizarse más de un reactivo. Lo que se busca es contar con la cantidad necesaria para quien lo precise. 

En la actualidad, los testeos se están practicando en las personas que presentan síntomas de la enfermedad. Ya no se estudia exclusivamente a quienes viajaron o estuvieron vinculados a alguien del exterior, como sucedía al principio de la etapa de contención del virus. Esto implica que se está en la fase de mitigación.

En lo que hace al equipamiento de los 35 laboratorios que participarán de la detección del coronavirus, desde el Malbrán indicaron que se compraron 25 equipos  PCR en tiempo real, es decir la técnica que se utiliza para los análisis, y 25 cabinas de seguridad biológica para abastecer a las entidades. En la misma institución ya se está estudiando a fondo cómo es el virus que ingresó a la Argentina. Por ejemplo, para ver si es igual al que circula en Estados Unidos o China, o mutó. “Hay muchos ensayos clínicos alternativos para ver cómo atacar al COVID-19”, añadieron las fuentes consultadas. Aún no hay resultados. Resta camino por recorrer.

Camas y respiradores

Otro punto clave donde el Estado está haciendo foco es en la cantidad de camas y respiradores artificiales que podrían llegar a requerirse durante el pico de la pandemia. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se están multiplicando la cantidad de centros de aislamiento y las unidades de terapia intensiva (UTI). Según indicaron desde el gobierno bonaerense, calculan obtener más de 16 mil camas de aislamiento.

Los sindicatos pusieron sus hoteles a disposición. “Las estructuras hoteleras van a funcionar a en caso de que sean requeridas, es decir, si se desborda la estructura sanitaria pública y privada. Serán solo para casos de aislamiento”, precisaron desde la CGT a este medio. 

Las Fuerzas Armadas hicieron lo propio con sus hospitales. Incluso, está el hospital reubicable. En la misma línea, el Ejército se puso a producir alcohol en gel (se desabasteció el mercado por la demanda), barbijos, sábanas y camisolines para los médicos y hospitales. 

En lo que hace a los respiradores artificiales, Alberto Fernández le escribió la semana pasada a su par chino Xi Jinping para solicitarle el envío de los mil quinientos que quedaron ociosos en hospitales del gigante asiático. En simultáneo, tal como informó Nicolás Lantos en este medio, el Estado nacional está dando su apoyo a la industria local para optimizar la producción de estos artefactos. Las fábricas argentinas de respiradores dejaron de exportar y están invirtiendo para aumentar su producción al triple. La idea es pasar de elaborar 100 por semana a 250.

 Está claro que ante la magnitud de la pandemia, la sinergia de las distintas áreas e instituciones del Estado será clave para lograr una contención efectiva.