Cristina retomó el diálogo con Duhalde y charlaron sobre Lavagna

«Si tuve problemas con Cristina, ya me los olvidé», lanzó hace unos días Eduardo Duhalde, quien reveló que retomaron el diálogo desde que la ex Presidenta lo llamó en diciembre antes de que se operara de la columna. 

Desde el entorno de Cristina Kirchner confirmaron a LPO que hubo varias charlas entre ellos, que arrancaron con un aquel llamado «afectuoso» de la senadora, en el que no hablaron de política. Después de otras conversaciones, empezaron a enviarse mensajes a través de dirigentes «en común».

«Hubo un par de llamados de ella más de tono personal que político unos días antes y luego de la operación de Duhalde. Después arrancaron mensajes a través de conocidos. Cristina quiso saber cómo estaba de salud y cómo estaba su familia», dijeron y detallaron que «Cristina está hablando con todos, pero con muchos dirigentes por ahora lo hace desde un terreno más de índole personal». 

En ese marco, Duhalde afirmó este domingo en una entrevista con el diario La Nación que Cristina, en un mensaje a través de esos intermediarios, le dio a entender que no veía mal una eventual candidatura de Roberto Lavagna. Cerca de la senadora no confirmaron esa opinión, aunque reconocieron que «no sorprendería», en el marco de los acercamientos que ensaya con distintos sectores que se fueron alejando durante su gestión.

En ese sentido, recordaron que estos puentes arrancaron antes de que falleciera José Manuel De la Sota, con quien habían entablado un diálogo después de años de distancia, a través de Máximo Kirchner. «Era una relación que iba derecho a cerrar un acuerdo. Se había cortado el diálogo, pero antes de eso hubo una trayectoria de años entre ellos», explicaron. 

Lo mismo ocurrió con Alberto Fernández, que hoy trabaja de modo activo en el espacio de la ex Presienta, y con referentes del Movimiento Evita como el «Chino» Navarro y Emilio Pérsico. También destacan a Pino Solanas, con quien la ex Presidenta empezó a articular desde su llegada al Senado y hoy hablan de una «convivencia» que esperan se traduzca en un gran frente electoral