Día del Donante de Sangre

La fecha conmemora el nacimiento de Karl Landsteiner, patólogo y biólogo austríaco, quién descubrió y tipificó los grupos sanguíneos y más tarde el factor Rh. El día tiene el objetivo de promover el acceso universal a sangre segura mediante la donación de sangre voluntaria y sin mediar remuneración alguna.

“La sangre está compuesta por glóbulos rojos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno, las plaquetas intervienen en la coagulación de la sangre y el plasma es la parte líquida de la sangre y contiene por factores de la coagulación y proteínas”, indica Alejandra Vellicce (M.N. 96.668) Jefa Departamento de Hemoterapia Hospital de Clínicas.

Los requisitos para donar son: tener entre 18 y 65 años, estar gozando de buena salud y si se tuvo coronavirus, esperar tres meses para hacerlo. La persona se presenta con el DNI, se toman los datos y el proceso dura 45 min entre que se llega al hospital y se les extrae la sangre y se retira. Se hacen una serie de controles antes de la donación con unas preguntas para cuidar tanto a la persona que dona como a la que recibe esa sangre.

Para la extracción de sangre se utiliza material estéril de único uso. La cantidad que se extrae son 450 ml. Y al finalizar el proceso en el Hospital de Clínicas ofrecen un desayuno.

“Si bien el año pasado fue un año atípico debido a la pandemia de COVID-19, hubo una baja respecto a años anteriores, desde el Hospital de Clínicas se promovieron distintas campañas virtuales para que la gente se acerque a donar y donde miles de donantes lo hicieron con los más estrictos controles de seguridad” apunta la profesional.

Las recomendaciones para después de donar sangre son:

– Tomar abundante líquido.
– No fumar, ni hacer ejercicios el día de la donación.
– No realizar tareas en altura.

“Durante el procedimiento pueden transmitirse infecciones como hepatitis B, hepatitis C, VIH, y durante un periodo de tiempo no se pueden detectar con las pruebas de laboratorio, este periodo se llama periodo de ventana, por lo cual se espera este tiempo para poder detectarlo y de esta forma cuidar a las personas que reciben sangre”, explica Vellicce sobre esta duda frecuente.

La transfusión de sangre y productos sanguíneos seguros ayuda a salvar millones de vidas cada año, incluso mejorando la calidad de vida de pacientes con trastornos potencialmente mortales.

Algunos ejemplos de personas que precisan transfusiones:

– Mujeres con complicaciones obstétricas (embarazos ectópicos, hemorragias antes, durante o después del parto, etc.).
– Niños con anemia grave, a menudo causada por el paludismo o la malnutrición.
– Personas con traumatismos graves provocados por las catástrofes naturales y las causadas por el hombre.
– Pacientes que se someten a intervenciones quirúrgicas y médicas complejas, y enfermos de cáncer.

La sangre y los productos sanguíneos seguros, así como su transfusión, son un aspecto fundamental de la atención y la salud pública. Cada día permiten salvar millones de vidas y mejorar la salud y la calidad de vida de muchos pacientes. La necesidad de sangre es universal, pero el acceso de todos los que la necesitan no lo es. La escasez de sangre es particularmente aguda en los países en desarrollo.