La herencia económica que Macri le deja a Fernández según Marcos Peña

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«Ocho puntos sobre la economía», fue titulado el documento que elaboraron en conjunto la Jefatura de Gabinete, que conduce Marcos Peña y el Ministerio de Hacienda, de Hernán Lacunza.

Los tópicos para discutir elegidos por el Gobierno fueron: «La herencia económica que dejamos»; «Sobre nuestro programa económico»; «Sobre la inflación», «Sobre la situación fiscal»; «Sobre los impuestos», «Sobre la deuda»; «Sobre la energía»; y «Sobre el empleo».

«Un Banco Central sin reservas y restricciones cambiarias para importar y viajar; un déficit fiscal brutal (7% del PBI) con una presión impositiva récord; un desempleo mentiroso y una pobreza estructural altísima; una inflación ya alta durante ocho años y en ascenso; un tipo de cambio atrasado, que perjudicaba la actividad productiva; un Estado arrasado, dominado por punteros y copado por militantes, empresas públicas quebradas; una crisis energética con tarifas atrasadas que se sostenía con permanentes cortes de luz y gas y se abastecía con carísimos barcos de gas licuado que venían de Venezuela bajo contratos muy dudosos», enumera el actual Gobierno sobre el estado de situación que se encontró en 2015 cuando Macri sumió.

«Es cierto que en 2019 hay problemas. Y que no hemos podido cumplir las mejoras de bienestar que todos anhelamos. La inflación sigue alta. Y a pesar de haber creado 1.250.000 puestos de trabajo en esta gestión, incluyendo formales, informales y autónomos, no fue suficiente, porque hay más gente que busca trabajo», admite el informe sobre la crisis actual del país.

«El punto de partida para 2020 es mucho más sano», analiza el documento, pese a lo que Axel Kicillof, futuro gobernador bonaerense, llamó «tierra arrasada» y cita esos supuestos: un equilibrio fiscal primario; menor presión tributaria «pese a que sigue siendo alta»; la baja de impuestos provinciales; un tipo de cambio competitivo; cuatro año de suba de exportaciones; mejor infraestructura; y el retorno de la producción de energía.
«El esfuerzo de este último año y medio fue muy exigente para todos. Pero no es menos cierto que veníamos recuperándonos, la actividad en julio creció 1,2% mensual y la inflación de agosto apuntaba a 1,8%, y que la incertidumbre electoral interrumpió la recuperación», describen Lacunza y Peña y agregan sobre el cepo cambiario instalado: «En la economía, la confianza sobre el futuro define el presente. Al principio de nuestra gestión pudimos levantar los controles cambiarios porque la gente mira al futuro para decidir hoy. Ahora los tuvimos que reponer, contra nuestra voluntad, porque esa misma gente tiene miedo a qué pueda pasar en el futuro». Nada se admite sobre la fragilidad en la que se hallaba la economía desde abril de 2018.

Sobre el programa económico, el Gobierno afirma que, «por primera vez en mucho tiempo, la Argentina tuvo una idea de largo plazo basada en reglas claras, estabilidad económica e inserción al mundo»