“Si en algún momento el Presidente me necesita, me buscará y estaré”

El ex jefe de Gabinete descansa junto a su familia lejos de las playas concurridas. Repasó la gestión del ex Presidente, destacó el rol de Cristina Kirchner en la vuelta del kirchnerismo y explicó por qué no es parte del gobierno actual

Las directivas fueron claras: “Bajá por la playa, caminá 500 metros y vas a ver un gazebo color verde militar. Hay dos reposeras negras, no te podés confundir”. Desde Cariló, la voz de Aníbal Fernández advirtió que allí estará durante la mañana y también por la tarde. “Hacemos almuerzos de fruta y yogur y cenas”, explicó en el lugar, mientras contempla la nueva lona que cubre la estructura: “Teníamos uno que lo colocamos durante cinco años y no daba para más. Compramos el mismo. Sale $38 mil contra los $90 mil que te cobran en balneario por una carpa”.

Alejado de la exposición mediática, el ex Jefe de Gabinete descansará en el mismo lugar de siempre durante el resto de la temporada, aunque el lunes regresará a Buenos Aires por una reunión laboral y retornará previo al 9 de enero, fecha en la que cumplirá 63 años. “Con la feria judicial, en enero no tenés mucho para hacer. Y para no hacer nada allá es preferible no hacer nada acá. Somos de leer o de mirar… Horas puedo pasar mirando el mar. Y por acá me puedo mover tranquilo. Ayer me saqué 10 fotos, la gente se acerca y se va. Hace tantos años que venimos que hicimos muchos amigos acá”, sostuvo.

Desde su lugar, en diálogo con Infobae, denostó a Mauricio Macri, destacó el rol de Cristina Kirchner y llenó de elogios a Alberto Fernández, con quien se mantuvo distanciado durante 10 años: “Cuando fue jefe de Gabinete tuvimos una excelente relación. Cuando se fue tuvimos chisporroteos y mantuvimos una década sin hablarnos. Un día lo agredieron junto a su mujer, en Patio Bullrich, y le escribí. Al poco tiempo nos juntamos en su casa a comer empanadas y charlamos un montón. Sin mirar para atrás. Tenemos una relación muy buena y la seguimos teniendo”.

—¿Qué balance hace de la gestión de Mauricio Macri?

—Bueno, la presencia de la derecha argentina es un espanto. Argentina tuvo que soportar a este imbécil como presidente, un mamerto que no sabe nada. Él y su equipo armaron toda una rosca de dinero para sus empresas. Tenés a (Mario) Quintana lo que hizo con Farmacity. (Luis) Caputo se pasó haciendo negocios con información privilegiada. Yo doy mi palabra de honor: nunca en mi vida usé información privada para mi beneficio. No puedo creer la catástrofe que nos ha pasado. Lo de (Guillermo) Dietrich, lo de (Javier) Iguacel, lo de (Alberto) Abad… Yo soy abogado de mis amigos Cristóbal López Y Fabián De Sousa, abogado en cualquier condición. Tengo mucho cariño personal. Ellos no tienen una mancha, mantienen un negocio impoluto que fue enchastrado por esta gente.

—¿Nunca creyó que podía llevar a cabo una buena presidencia?

Su padre lo definía como un inútil y yo lo traté varias veces. Es un tipo que te desprecia y relaja en el trato. No soy un tipo desubicado, pero no me gusta ese tipo de cosas. ¿Qué podías esperar? Cuando ganó vino Peña y (Jorge) Faurie -quien entonces era amigo mío y creo que ya no lo somos- a verme intentamos pergeñar el traspaso de mando. Después me llamó Peña, lo saludé a Macri, de corazón, le deseé lo mejor, y empezó esa sanata en donde quería hacer el traspaso. Un manoseo en el que quería someter a Cristina (Kirchner). Aprecié que ella no se prestara para que este tipo se de el lujo de faltarle el respeto.

—Hace un año dijo que, en el caso de que volviera el kirchnerismo, no le interesaba ser parte de un ministerio de venganza…

—Es así. Y a no confundirse: un ministerio de venganza es hacerles daño por el daño que nos hicieron a nosotros. Yo no quiero saber nada de eso. En el caso de los compañeros -que están detenidos y aún lo están por el mamerto- él ordenaba esas cosas. La decisión de detener a Cristóbal López y Fabián De Sousa se decidió un jueves en la Casa de Gobierno. Estaba Macri, Marcos Peña, Silvia Majdalani, Gustavo Arribas y Germán Garavano. Macri decidió que tenían que ir preso y al otro día los detuvieron. El ministerio de venganza es ir a buscarlos de la misma manera y no lo comparto. Y sé que Alberto piensa lo mismo.

—¿Y por qué cree que fue involucrado en la causa del triple crimen de General Rodríguez?

—La causa está terminada y elevada a juicio oral publico, no existí jamas, no existí en ninguna foja y no tengo nada que ver con eso. Lo hicieron para lastimarme. No es mi vida esa. Todos los elementos electrónicos que tengo están conectados siempre, no tengo por qué esconderme, voy a donde quiero y me presento solo. ¿Por qué tengo que andar escondiéndome?

—¿Tomaría un café con Jorge Lanata?

—No

—¿Y con Elisa Carrió?

—No

—¿Se los cruzó en estos últimos años?

—Con Lanata me vi por última en una de las cenas que se hacen por la Fundación Favaloro hace unos cuantos años. Yo nunca tuve mala relación con Lanata. Es un mercenario y le pagaron para hacerme daño durante la campaña. La otra mujer es una porquería. Lo que hizo está en la causa de Dolores y lo dice el fiscal Juan Ignacio Bidone. Ella va a tener que dar explicaciones. Es una enferma, es una persona sucia en todo sentido de la palabra. Todo es sucio en ella.

—En 2016 se viralizó un video en donde un hombre lo increpó en un avión mientras viajaba a Londres. ¿Recibió algún otro tipo de agresión de 2015 hacia acá?

—Soy un tipo sano, simple y llano, mi estudio está en un lugar céntrico. Dejo el auto en el mismo lugar, no tengo custodia, manejo mi auto, no tengo nada que me tenga que preocupar. Nunca. Soy un tipo serio, y siempre digo que vida tenés una sola y si vos entendés que tu vida es pública y la respetás como tal no tenés porqué esconderte. Me pasa acá, en la playa: los que salen a caminar vienen, me miran y vuelven. Soy un punto de atracción turística.

—En la movilizaciones a favor de Macri se escuchó y leyó que el kirchnerismo no volvía más…

Tienen razón. No vuelven más.

—¿En algún momento pensó que la carrera política de Cristina Kirchner estaba terminada?

—Toda la vida supe que volvíamos. La yegua estaba trotando… En un momento el daño en el que sometieron al pueblo argentino iba a pasar su factura. No iba a aguantar la porquería que estaban haciendo. Esto lo hicieron para ellos, y se fueron queriendo mentir -una vez más- pero el hambre estaba generado, los viejos no tenían remedios, los docentes no tenían paritarias. Se ve que los focus group les decían que les daba mejor pelearse con Roby (Roberto) Baradel. Pero ahí tenés la respuesta, en el 49% de los votos. Nunca tuve dudas de que el peronismo iba a ser gobierno. Siempre lo supe, aún cuando CFK le hizo el juego de cintura de amagar con la lisa y tirar con la rayada y dar un paso para atrás.

—¿Estuvo distanciado de Cristina Kirchner?

Estuvimos distanciados un tiempito cuando le quitaron los fueros Julio De Vido. Si bien tenían el número, me molestó mucho que nuestros compañeros no bajaran a defenderlo. A los compañeros políticos se los defiende. Pero yo no me fui del sector y no estaba enojado con ella.

—¿Piensa mucho en Néstor Kirchner?

—Muchas veces pienso en él. Me llamó durante su primera campaña presidencial a través de un periodista amigo. Me planteó que trabajara con él. Yo estaba con José Manuel de la Sota, que no levantaba ni de casualidad. Le pedí que me esperara a que se bajara solo. Cuando se bajó me llamó por el mismo amigo y me dijo: “Somos tres haciendo campaña: Cristina, Scioli y yo. ¿Querés ser el cuarto? Hoy a la tarde salimos para Paraná”. Desde ese día no me bajé más del avión.

—¿Qué recuerda de aquellos días?

—Que comíamos una milanesas de pollo espantosas. Él era una ametralladora de cosas, tiraba cosas de las cuales no fracasó en una, todo lo que me contó… Era tan obsesivo con la política y muy exigente con él mismo.

—Usted fue denunciado una semana antes de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, ¿pudo superar aquel episodio?

No se si sanó la herida, pero no tenemos que seguir con la venganza. Yo sentía que podía pasar algo así. Macri no tiene formación jurídica, ni política, ni geopolítica, ni económica, ningún tipo de formación. Él vino a hacer negocios para su familia y para sus amigotes y familias. Él tenía que callar a la oposición de la mejor manera. Mi mujer me decía que me callara la boca y yo dije que no, porque yo no me voy a callar la boca. No me quedé con nada que no fuera mío y no voy a dejar que me enchastren porque se les antoje. Lo dije hace un tiempo: estamos en manos de improvisados y chorros y yo nunca lo fui.

—¿Cómo se enteró de que Alberto Fernández iba a ser candidato presidencial?

—No lo sabía, para nada, yo hablé con él el día anterior y habíamos conversado de un montón de temas que no quería hablar por teléfono. Entonces le dije: “¿Tenés un hueco mañana?”. Y quedamos en vernos. Ese sábado, por la mañana, fui a Quilmes a ver a mi vieja y cuando vi el video comprendí lo que estaba pasando. Lo llamé para felicitarlo y le hice un chiste: “Che, me llamó Cristina y me dijo que se confundió, que el candidato era yo y no vos”. A la tarde nos vimos, fui muy contento porque Alberto es un presidente de verdad, no la porquería que tuvimos.

—¿No se enojó con él cuando el Presidente se volvió crítico del kirchnerismo?

—No, porque él se va por eso, porque no coincidía. Pero para que todo volviera a funcionar tuvieron que juntar esas ideas y a mí me alegra eso. Con Alberto debo coincidir en el 99% de las cosas.

—¿Y por qué no tiene un cargo público en su gobierno?

—Porque yo no estoy buscando trabajo. No busqué a mi amigo para que me diera un lugar, si él en algún momento me necesita me buscará. ¿Cómo le voy a pedir un lugar? Él sabe que si me necesita es como en el fútbol: si el técnico se da vuelta y me dice movete, estaré trotando para jugar en el puesto que necesite.

—¿Qué opinión le merece la gestión de María Eugenia Vidal en la Provincia?

—Vidal fue una horrible gobernadora. La Provincia no recauda un dólar. Cada vez que vean que el dólar subió un dólar la Provincia debe 10.000 millones de pesos más.

—¿Y qué sintió cuando vio a Macri viajando con su mujer a ver la final del Mundial de Clubes?

—El tipo tiene derecho del mundo si lo paga con su plata. Lo que pasa es que hizo pedazos a un país. La mitad de los argentinos son pobres y suena a burla lo que hace. Lo mismo la ex gobernadora con su novio en París… Pero cuanto más lejos estén de la Argentina menos daño hacen.

—¿Discute mucho de política con sus hijos?

—Sí, claro.

—¿Le ganan alguna discusión?

—Por ahí en la experiencia uno les saca ventaja. Mi hijo mayor tiene 35 años, es pediatra, se formó en el peronismo, no es militante pero no lo tenés nunca fuera de lo social. Juan, el hijo de mi mujer, es productor de televisión y un tipo re contra comprometido. Pilar, mi vida, es la más formada políticamente y la que más posiciones firmes tiene. Es un orgullo para mí.

—¿Qué está leyendo en este momento?

Cien años de soledad (Gabriel García Márquez), lo leí hace 50 años y ahora lo estoy leyendo de nuevo. Soy un lector compulsivo, leo todos los días. Si estamos en la playa y está lindo como hoy está para pegarle duro. Me traje el libro de Rafael Bielsa (Lawfare)Los muchachos peronistas judíos (Raanan Rein) y el de Pedro Saborido (Una historia del peronismoque me faltaba un pedacito. Me he muerto de risa.

—El jueves cumple años, siempre un libro es un buen regalo…

No me gusta regalar ni que me regalen. Si hay cumpleaños mi mujer se ocupa de eso, a mí no me llama la atención. Cuando yo viajo ellos saben que no me tienen que pedir nada.

—¿Un perfume a sus hijos tampoco?

—No preguntes nada porque no traigo nada. Las ultimas cosas que compré fueron en 2016: cinco boxers de un algodón muy bueno y un adaptador para el enchufe muy particular en un shopping de Londres.

—¿Le gusta mucho la tecnología, no?

—Mucho. Te cuento que en mi teléfono, por Dropbox, tengo el 100% de mi computadora. Todo el estudio acá.

—¿Mira series?

—Soy un mirador de series compulsivo.

—¿Vio los seis capítulos sobre la muerte de Alberto Nisman?

—No la vi pero voy a verla. Me contaron que aparezco. Yo recomiendo leer el libro de Pablo Duggan, con quien coincido en todo e hizo una gran investigación. Nosotros teníamos tres posiciones asumidas y teníamos derecho a reclamar la verdad jurídica objetiva y lo hicimos. Con mucho respeto, es como si estuviéramos sentados en la tribuna viendo lo que está pasando. Tengo mi posición asumida, pero no me olvido que fui jefe de Gabinete.